El Castillo de Praga es sin duda el monumento histórico y cultural más importante de la República Checa. En él se reflejan las etapas de la historia del Estado checo desde el siglo IX hasta hoy.
En su forma se aprecian casi todos los estilos arquitectónicos y artísticos. Alcanzó un gran auge en el siglo XIV bajo el emperador y rey Carlos IV, que inició allí una construcción monumental. De esa época proceden sobre todo el Antiguo Palacio Real y la catedral de San Vito.
Por segunda vez se convirtió en residencia imperial bajo Rodolfo II, quien reunió allí artistas, científicos y también alquimistas. Su reinado trajo un gran desarrollo al castillo y a sus colecciones.
Desde 1918, con la creación de Checoslovaquia, el Castillo de Praga es la sede oficial de los presidentes y lo sigue siendo hasta hoy.
Entre los edificios más importantes del recinto están el Palacio Teresiano, el Antiguo Palacio Real, el Belvedere de la reina Ana, la Escuela de Equitación, el Palacio Rožmberk, la catedral de San Vito, San Wenceslao y San Adalberto, la basílica y el monasterio de San Jorge, la Capilla de Todos los Santos y la Capilla de la Santa Cruz. También destacan las torres, el famoso Callejón del Oro y los jardines.
Según el Libro Guinness de los Récords, el Castillo de Praga es el mayor complejo histórico de castillo del mundo. Lo visitan alrededor de 1,5 millones de personas al año.
El Castillo de Praga forma parte inseparable del panorama de todos nuestros cruceros por el Moldava. Desde la cubierta del barco podrá verlo y fotografiarlo en toda su grandeza.




